Monday, August 13, 2007

Belfast Barrio pictures & ¡Yepa, Yepa, Yepa! en español.




These are some images that include the mural I did with Gerard Kelly in West Belfast in 1992. The British soldiers that were harrasing us while we were making it finally left a week ago.

Estas imágenes son del mural hecho en colaboración con Gerard Kelly en Belfast en 1992. Los soldados ingleses que estuvieron molestándonos mientras lo hacíamos finalmente salieron de Irlanda después de 38 años la semana pasada. Dizque nomás iban a estar unos meses apaciguando el conflicto sectario que acabaron atizando. A ver si no los mandan a Irak a hacer lo mismo.

¡Yepa, Yepa, Yepa!.

“Yepa, Yepa, Yepa!”: Desmothernismo, Smart Art Press, Travesías, Huntington Beach Art Center, Santa Monica, California, Guadalajara, Mexico, Huntington Beach, California, 1998, pp. 46-59.


Entre Zappa y Zapata.

La primera pintura al óleo que hice en mi vida fue un retrato de Emiliano Zapata en 1977. Quice hacer una pintura pop y moderna. Utilicé colores ácidos y psicodélicos y decidí actualizar el elegante traje de charro pintándolo de morado con corbatín verde aguacate. Al fondo de la pintura pinté un paisaje desértico con un sahuaro y un nopal en una composición simétrica en la que el caudillo del sur se encuentra en el centro y primer plano. El cielo está pintado en colores cálidos degradados del rosa mexicano al amarillo pasando por un brillante rojo escarlata denotando un atardecer digno de Fonart o de un poster de Peter Max de los años sesentas. Cuando presenté orgulloso mi primer cuadro a mis compañeros alguién comentó: “está horrible, parece arte chicano”.

La verdad es que en aquél entonces mi único contacto con el arte chicano fue haber visto la obra Las Dos Caras del Patroncito dirigida por Luis Valdez. Mi padre me llevó a verla cuando la presentó el Teatro Campesino en la casa del Lago de la ciudad de México en los años sesentas.

La elección de Zapata como tema pictórico no fue mía sino de la maestra Eugenia de mi clase de arte. El vínculo zapatista pop existía también en el rumor que circulaba en mi secundaria de que el verdadero nombre de Frank Zappa era Francisco Zapata. Al igual que Sam the Sham y Ritchie Valens pensabamos que Zappa se había cambiado de nombre para ocultar su verdadera identidad. La evidencia de esto era el disco de Rubén and the Jets (donde participó el legendario funkahuatl Rubén Guevara) y algunas canciones con partes en español. Esto sucedería después de que el grupoLa Revolución de Emiliano Zapata triunfó en Avándaro con su sencillo en inglés Nasty Sex.

En 1931 Diego Rivera pintó Zapata, Lider Agrario para su exposición individual en el Museo de Arte Moderno en Nueva York. En este fresco Diego pintó a Emiliano Zapata con huaraches, camisa y pantalones de manta al lado de un caballo blanco para identificarlo con campesinos vestidos de manera similar a los que guía. Esta visión de Rivera es tal vez tan distorsionada como la mía en que viste su traje de charro psicodélico. En las fotos que se conocen de Zapata, este siempre aparece muy elegantemente vestido con botas, traje de charro y cananas.

“(Zapata)... vestía una corta chaquetilla negra, un largo paliacate de seda de color azul pálido, una camisa de pronunciado color lavanda y usaba alternadamente un pañuelo blanco de franja verde y otro en el que estaban pintados todos los colores de las flores. Vestía pantalones apretados negros, de corte mexicano, con botones de plata cosidos en el borde de cada pernera.”
Un Agente Norteamericano1

Al ser adquirido por el Museo de Arte Moderno de Nueva York el cuadro de Rivera internacionalizó esta imagen del revolucionario mexicano. Posteriormente Warner Brothers presentó por primera vez un ratoncito vestido con pantalones, camisa de manta y sombrero de charro que velozmente roba el queso para repartirlo entre otros desafortunados y pusilánimes ratones mexicanos. La similitud entre la imagen de Speedy Gonzalez y el Zapata de Rivera no puede ser coincidencia. Uno nunca sabe para quién trabaja.

“Señores:

¡Yepa, yepa yepa!
¡Andale, ándale!
¡Arriba, arriba!
¡Yepa, yepa!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente-Marcos
Alias “El Sup Speedy Gonzalez” o lo que es lo mismo “la piedra en el zapato”
México, Julio de 1998.”2

La Conexión Irlandes, El Batallón de San Patricio y el Muralismo a Fuerzas.

La imagen de Zapata ha aparecido de manera voluntaria e involuntaria en mi obra (junto con Speedy apareció prominentemente en el video realizado en colaboración con Aaron Anish Para Leer el Macho Mouse). La situación mas delirante sucedió en el oeste de Belfast en Irlanda del norte.

En el verano de 1993 fui a Irlanda con el fin de investigar y establecer contactos para una posible exposición que asociaría la experiencia cultural irlandesa y la mexicana. Al principio esta tarea sonaba sencilla pero se convirtió en misión imposible. Durante el vuelo a Europa abrí un sobre con una serie de instrucciones de la organizadora del proyecto que parecían mas para un agente secreto que para un artista, incluyendo el destruir el mismo mensaje antes de llegar a Belfast. Además de ir a conocer a los artistas y los espacios locales se había mencionado la posibilidad de pintar un mural comunitario. Yo aclaré desde un principio que era algo que preferiría no hacer dado que actualmente estas actividades se plantean mas como un servicio social y se suelen desvirtuar como práctica artística.

Después de estar en Derry y en Dublín tomé el camión a Belfast. En la mañana vimos en la televisión noticias de una explosión en el centro de la ciudad. Al llegar en la terminal de autobuses la Royal Ulster Constabulary (la policia que es mayormente prounionista y protestante) buscaba otra bomba. En la noche asistimos a una obra de teatro dentro del festival cultural del oeste de Belfast, donde al final se cantaron himnos republicanos y se exaltó el nacionalismo irlandes con los puños en alto. Pronto mis amigos mexicanos y yo nos dimos cuenta de la imposibilidad de una posición neutral dentro de este contexto ante el riesgo de la alienación total en medio del conflicto sectario.

A la mañana siguiente fui a ver la locación donde me invitaban a realizar el mural en colaboración con Jerry Kelly. Cuando llegué a exponer mi posición en cuanto a lo de pintar un mural, un pelotón de soldados ingleses irrumpió buscando pistas de francotiradores que habían disparado desde el edificio de enfrente el día anterior. Los soldados les daban dulces a los niños para atraerlos y usarlos como protección contra posibles francotiradores mientras los pecosos pequeñines los apedreaban. Simultaneamente interferían las frecuencias de radio para evitar que se detonaran bombas a control remoto y sus perros olfateaban en busca de explosivos plásticos.

Traté de aclarar que no todos los artistas mexicanos somos muralistas. Jerry Kelly me propuso que al menos yo hiciera los dibujos y que el pintaba el mural. Este mural probablemente no resolvería ningún problema pero negarme a hacerlo iba a ser visto como un gesto cobarde mas que conceptual. Finalmente decidí emular a John O’Reilly y al batallón de San Patricio donde soldados irlandeses acabaron peleando (y posteriormente siendo colgados) del lado mexicano durante la invasión norteamericana y en un gesto internacionalista correspondiente decidí intentar ayudar con mis conocimientos de dibujo.

Los murales en Belfast cumplen al igual que los murales y el graffiti de los barrios de Los Angeles la función de denotar el territorio. Los temas y el estilo son sorprendentemente similares, en el barrio se romantiza el pasado azteca y en los barrios de Belfast el pasado celta (los murales unionistas exaltan de manera rococó a heroes y batallas del siglo XVIII), en East L.A. se pintan odas a los homies víctimas de las gangas enemigas y en West Belfast murales en memoria de los voluntarios del ejercito republicano irlandés (o a los encapuchados paramilitares unionistas en el este de Belfast).

Los murales irlandeses tienen algunas particularidades. Los soldados británicos suelen convertirse en pintores expresionistas abstractos aventando globos con pintura (“paintbombs”) sobre los murales republicanos para censurar las partes que consideran problemáticas. Debido a esta contingencia los murales son pintados con colores planos para ser reparados por los mismos residentes de las casas que sirven de soporte. Al principio hice varios diseños relativamente experimentales en los que incluí salpicados y chorreados de pintura con la intención de que cuando estos fueran bombardeados por los soldados ingleses con pintura se diera una colaboración. Tomé fotografías de algunas murales con motivos muy violentos que al ser salpicados quedaron muy interesantes y la forma incluso reforzaba el contenido. No obstante la idea de autosalpicar el mural les pareció ofensiva y pensaron que sería malinterpretada por la comunidad. Otra propuesta era la de incorporar y alterar ciertos íconos reconocibles de la cultura popular y tampoco fructifero. No había mas ruta que la suya.

Lo que querían era que representáramos héroes de México e Irlanda, mismos héroes que desde luego en otros contextos serían vistos como villanos. La idea era que pintáramos héroes revolucionarios de antes y contemporaneos. Al darme cuenta que no había mucho que negociar me puse a ilustrar estas ideas. Una vez mas resucitaría los bigotes y el sombrero de Zapata al lado del revolucionario irlandés James Connolly y un problema surgiría. Como revolucionario contemporaneo irlandés pintaríamos un voluntario republicano pero: ¿cuál sería la imagen de un revolucionario contemporáneo mexicano en 1993?. Desde luego no la de un priista. Iconográficamente se me ocurrió que tal vez lo mas cercano sería representar a un “brown beret”. Los “brown berets” son militantes nacionalistas chicanos llamados así por sus boinas cafés que se organizaron en los años sesentas para apoyar el movimiento de derechos civiles chicano y que aún actualmente aparecen en ciertos eventos públicos. Así pues pintamos la imagen de un joven de algún barrio de Califas con su boina cafe, su camisa dickies abrochada del botón superior y con la mano tatuada con la característica cruz y los puntos de la “vida loca”, sus khakis y haciendo un placazo que originalmente denotaba una V de victoria. El gesto de la mano lo tuvimos que cambiar porque en Irlanda el mismo gesto equivale a una obsenidad y finalmente optamos por una W que según yo significaría West Belfast (como el gesto que se utiliza en Los Angeles para significar “West Side”).

La realización del mural tuvo varias dificultades. Algunos problemas eran meramente técnicos pues algunas pinturas eran de aceite y otras de agua, faltaban algunos colores y escaleras y había que coordinar a niños y vecinos para que rellenaran las partes que ibamos dibujando. El problema principal fue que los ingleses mandaron constantemente pelotones de soldados y un helicóptero que se estacionó en el aire arriba de nosotros para ver que hacíamos. Mi colaborador Kelly se dedicaba a insultarlos mientras me decía que el helicóptero contaba con sofisticados sistemas de vigilancia a través de los cuales eramos escuchados y grabados. Ante esto no me quedó mas que insultarlos en español que supuse no entenderían.

En cierto sentido los soldados entendían mas que los vecinos ya que cuando veían a Zapata estos gritaban: ¡¡Yepa, yepa, arriba, arriba, ándale, ándale!! imitando a Speedy Gonzalez y haciendo la asociación posriveriana (y ahora neozapatista con el comunicado del Sup), en tanto que los vecinos me preguntaban si era un guerrillero vasco.

Este mural adquirió una vida propia. Mas que una obra de arte, una pieza de Jerry Kelly o de Rubén Ortiz Torres o una ilustración revolucionaria, nació una pintura popular internacional, un mural del barrio global tan excéntrico como la realidad que lo generó. Una expresión popular con características de Pico Union y Springhill Belfast. La obra realmente se terminó cuando quedó plasmada en las páginas de la revista chola Teen Angels.

Para mi sorpresa y escepticismo tanto el mural como mis obras con Speedy y Zapata se convirtieron en profecías de las cuáles el susto todavía no se me baja. Seis meses después el twist iconográfico daba una vuelta mas inesperada y la guerra se contagiaba a la selva chiapaneca. Las balaklavas se convertían en pasamontañas y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional tomaba San Cristobal de las Casas desempolvando la mitología de la revolución mexicana.

El Juego de Marcel.


Marcel Duchamp logró instituirse así mismo como sistema legitimador del arte y logró permutar al objeto cotidiano en obra de arte. Actualmente se permuta cualquier banal “ready made” en objeto de valor y la vanguardia se ha institucionalizado. En un flujo de información no recíproco se generan en la periferia vanguardias en el espiritú de Marcel, pero de Marcel Marceau. Se imitan las apariencias y los estilos y se evita el discurso bajo el argumento de que la obra habla por si sola. Con el colapso de instituciones culturales y sistemas de validación periféricos muchas veces se depende y se produce para un contexto distante y diferente en las capitales de la cultura. “Nada mas latinoamericano que temer parecerlo” afirma Jesús Fuenmayor3 confirmando que la falta de especificidad cultural se ha vuelto eso, una “especificidad cultural” y un provincialismo mas. Este querer actuar “globalmente” es una manera de pensar localista.

El discurso artístico y la cultura se homogeneiza, acompañando una violencia globalizadora con el mandato universal de sumarse a una supuesta “internacionalización” como si esta fuera una salida redentora al principio de nación. El moderno estilo internacional fue un reductivismo formal inspirado en la consigna de Mies Van de Rohe de que “menos es mas”, amparado por una visión utópica que prometía la solución de los problemas sociales y el logro de una armonía espiritual inducida desde lo estético. Hoy sin embargo el lenguaje internacional no está acompañado de ninguna de esas justificaciones. No es que defienda el concepto de nación, todo lo contrario. Pero nos queda impedir la homogeneidad y recordar las paradojas. ¿No sería que “internacional” debiera significar la mezcla de nociones y estéticas de dos o mas naciones, o mejor aún de culturas?. Que en lugar de la homogeneidad que borra el pasado, y niega la diversidad cultural o política, ofrezcamos mezclas que en su hibridismo exacerbado nos recuerden la imposibilidad de lo nacional tanto como de un internacionalismo de cuadros monócromos (de objetos banales o cualquier moda uniformadora). En ese sentido proyectos tan delirantes y coyunturales que van mas allá de la voluntad individual (finalmente en cualquier contexto la producción artística depende de una serie de negociaciones) como el mural de Springhill, Belfast o el retrato de Zapata vestido como cantante de los Commodores mezclan varias representaciones nacionales y por lo tanto son internacionales para bien o para mal.

El entender los mecanismos sociales, estéticos, políticos y culturales que definen la belleza (en este caso la belleza de lo impuro) es una permutación necesaria que incorpora la lección de Cage o del primer Marcel.

Zapata reencarna una vez mas en su caballo blanco volando como significante no de un estado nación sino de algo impredecible y diferente dependiendo de donde aparece. No hay mas ruta que la que se recorre lo suficiente.

“¡Nemi Zapata!
¡Nemi Zapata!
¡Nican ca namotata,
ayemo miqui!
¡Nemi Zapata!”4





1. Zapata, Iconografía, Fondo de Cultura Económica, primera edición 1979, primera reimpresión 1982, México, D.F., México, p. 40.
2. MARCOS, Subcomandante, La Jornada, jueves, 16 de julio de 1998, México, D.F., México, p. 5.
3. FUENMAYOR, Jesús: “Nada más Latinoamericano que Temer Parecerlo”, Así Está la Cosa, Instalación y Arte Objeto en América Latina, Centro Cultural de Arte Contemporáneo, Fundación Cultural Televisa, 1997, México D.F., México, p. 16.
4. MARCOS, Subcomandante, La Jornada, jueves, 16 de Julio de 1998, México, D.F., México, p. 5.

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Wednesday, June 27, 2007

José de Tapia 1896-1989

El maestro Pepe nació el 27 de febrero de 1896 en Córdoba, provincia de España (y no de Veracruz como un despistado funcionario mexicano anotó en su carta de naturalización). Murió en México en 1989. Convencido de que la libertad no se puede dar a través del estado se unió a la Federación Anarquista Ibérica. Durante la Guerra Civil fue director de un grupo escolar en Barcelona. Acabó en campos de concentración en Francia y luchó con sus hijos mayores en la resistencia contra los alemanes. Llega a México en 1948 y trabaja para el Instituto Nacional Indigenista. Funda en 1964 la escuela Manuél Bartolomé Cossío. Con los niños intenta crear un sistema libre y democrático que permita el desarrollo del conocimiento empírico y la creatividad al que llama “Escuela Activa”. En este ellos toman decisiones a través de asambleas creando una micro-utopía y el modelo de una sociedad libre.

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Wednesday, May 30, 2007

Fondo de Huelga. Exposición de Magdalena Jitrik.


Expone Magdalena Jitrik en Buenos Aires.

Pinturas, dibujos, collages, objetos que evocan la historia de la lucha por la reducción de jornada laboral y otras conquistas, centradas en el 1 de mayo, como fecha que algutina los conflictos político-económicos de la clase trabajadora, a lo largo del tiempo, por todo el mundo y como fondo de las transformaciones sociales, las huelgas.

El Fondo de Huelga se instalará en la Oficina Proyectista, Perú 84 – piso 6- Of. 82, La Gran Galería de Proyectos que fundaron Caracuel, Neuburger y Rotemberg, miércoles 9 de mayo a las 19 hs.

La muestra se puede visitar los miercoles, jueves y viernes de 18 a 20 hs, hasta el cierre el 1 de junio de 2007.

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The People’s Graphics Republic.


To my South American friends, to my Andalusian teacher and to the political refugees that made of Mexico a better and more cosmopolitan place and a reason to be proud.



Latin American art hasn’t been able to distance itself from the contradictions and the extreme social contrasts of the region. Democracy has been too weak to confront these problems. Military force and corruption have been used by the United States and the local oligarchies to defend their interests. The impossibility of social justice through democratic change has lead to armed struggle. The CIA sponsored military coup in Guatemala that ousted Jacobo Arbenz in 1954 fostered the radicalization of Ernesto “Ché” Guevara. The assassination of elected socialist president Salvador Allende in Chile in 1973 was another hard blow to democracy. On the other hand the dictatorship of the proletarian brought by guerrilla insurrection did not result in the promised liberation. While trying to solve some perennial problems it generated new ones.

Now the White House and the CIA are busy fighting the lethal Islamic fundamentalism they propped against the atheism of dialectic materialism. This has resulted in the fostering of democracy but certainly not in the Middle East. The lack of attention to Latin America has allowed inconceivable democratic changes in Chile, Brasil, Uruguay, Venezuela, Argentina and Mexico for good or bad. Urban guerrillas like the Tupamaros (now in their seventies) are being elected to solve the social inequalities and the crisis brought by the neoliberal utopia. The possibility of democracy has allowed the return of exiled intellectuals and the legal prosecution of former dictators. There is not a worst example of the failure of the recipes of the International Monetary Fund than Argentina. The Paris commune, the Spanish civil war and the Mexican revolution generated graphic art in response to political needs of the moment. The Argentinean rebellion is no exception and from it the Taller Popular de Serigrafía (Popular Silkscreen Workshop) is born.

The TPS organized in the popular insurrection during the 19th and the 20th of December in Buenos Aires in 2001. It was funded in the popular assembly of San Telmo. The members of the group are: Diego Posadas, Mariela Scafati, Magdalena Jitrik, Guillermo Ueno, Catalina León, Julia Masvernat, Omar Lang, Pablo Rosales, Christian Wloch, Eduardo Arauz, Fernando Brizuela, Juani Neumann, Horacio Abram Luján, Leo Rocco, Carolina Katz, Karina Granieri, Verónica Di Toro, Daniel Sanjurjo, Gonzalo Gomila y Ana di Toro. These artists have presented their graphic work in the frequent demonstrations, “piquetes” (a particular kind of demonstration where the streets are blocked by the unemployed), expropriations of factories by their workers, galleries, museums and boutiques. They take the streets with their screens printing posters, t-shirts, banners and any available surface. The projects respond directly to the context and the moment. They make specific reference to marches or certain incidents like the murder of the “piquetero” Dario Santillán or the taking of the Bruckman factory by its workers. The designs are usually simple, monochrome and direct. They often include drawings, diagrams and occasionally photographic images. These ones interact with founded images and texts once they are printed over the original designs of the t-shirts worn by the people attending the protests. These situationists interventions often culture jam the logos and colors of soccer clubs or sometimes even of other political propaganda. The t-shirts and other printed material become relics and souvenirs of political participation. The “piqueteros” use them and collect them like groupies do with the ones from the concerts they assist of their favorite bands. By participating in these events you become an agent of dissemination of the message. The fashion victims without interest in direct political participation and with disposable income can acquire printed clothing in galleries, art spaces and boutiques.

Historically the graphic arts have been an ideal mean to massively reproduce and distribute messages and art geared for the wide audience of the streets. The Taller de Serigrafía Popular takes its name from the Taller de la Gráfica Popular (Popular Graphics Workshop) that used lithography, the letterpress, woodcuts and mostly linocuts to print flyers in post-revolutionary Mexico. Nevertheless the collective practice and street action has perhaps more to do with the art produced by different collectives known as the “grupos” in Mexico City in the seventies. Of particular interest is perhaps the Grupo Suma and their use of alternative graphic techniques (known in Mexico at the time as “neográfica”) such as the mimeograph, Xeroxes and stencils. Around those years happened the exile in Mexico of South American artists such as Magdalena Jitrik that allowed such cross-pollinations across the Americas. Aesthetically the artwork of TPS ranges in influences from South American and Russian constructivism, the graphics of the 68 student movements (both the French and the Mexican) and a punk DIY spirit. The texts and the images are often done by hand contrasting with dominant digital design. An example would be their drawing of the Argentinean map done with recent names of victims of police brutality.

Nowadays the streets and the public space are the domain of certain artists. Ex graffiti artists such as Shepard Fairey, Acamonchi, Toffer and others now design posters and stickers used to mark territory almost as an end in itself from San Diego to New York. Buenos Aires in fact has the most interesting sprayed stenciled images I have seen. In Tijuana t-shirts along with stickers and electronic music have become the preferred outlets of a sub culture that responds to its complicated social reality more elliptically and with less urgency. Gestures like rolling a plasticine ball around the city or doing marks with the water of a puddle with a bicycle have been exported from Latin America as some sort of new “Arte Povera” (and it is in a literal sense) with successful opportunism. Curators and collectors fill with imagination the void of significance carefully negated in this corny, inoffensive and domesticated pseudo conceptualism. By doing that they pretend to respond to the political pressure of a cultural reality whose existence cannot be denied. Like the best “corridos” and rap songs the TPS creates an important historical memory and broadcasts the news from the street. It reminds us that conceptual practice was born to challenge the market and to link action with ideas. We should recognize that this democratic and self-managed action is done through the production and printing of images and the exchange and collection of objects. Silkscreen was once considered an impersonal, cold, industrial process. Now in times of the Internet and of televised political propaganda it seems more like a craft and its reach more limited and particular. In other words useful for the creative exercise and a collective artistic practice.



Appendix: During the seventies Mexico was a safe heaven for political refuges. Chileans, Uruguayans, Argentineans, Bolivians, Haitians arrived as Spaniards did in the forties escaping military dictatorships and torture. My grammar school and high school became cosmopolitan and international. My first art teacher Eugenia lost her teeth because she had received electrical shocks in her gums given by Chilean soldiers. A lot of these people went back to South America as I was coming to Los Angeles, Going to Buenos Aires has been a rendezvous with the Mexico of the seventies and the beginning of the eighties. The place where I grew up and that I remember.

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La República Popular de la Gráfica.


“La República Popular de la Gráfica,” El Replicante, no 5, año II, nov. 2005/ene. 2006, Mexico, pp. 113-114.


A mis amigos sudamericanos, a mi maestro andaluz y a los exiliados en general que hicieron de México un sitio cosmópolita y un motivo de orgullo.



El arte latinoamericano dificilmente se ha podido deslindar de las contradicciones y de las extremas condiciones y contrastes sociales de la región. La democracia ha sido demasiado fragil para poder confrontar dichos problemas. La fuerza militar y la corrupción han sido usadas por los Estados Unidos y las oligarquías locales para defender sus intereses. La imposibilidad de la justicia social a través del cambio democrático obligó a buscar alternativas como la lucha armada. El golpe de estado en Guatemala de 1954 que derrocó a Jacobo Arbenz por promover la reforma agraria motivó la radicalización del Ché Guevara. El asesinato del presidente socialista electo Salvador Allende en Chile en 1973 fue otro duro golpe para la aspiración democrática. Por otro lado la dictadura del proletariado instaurada por la guerrilla no resultó en la liberación prometida y mas que resolver los problemas acabó generando otros.

Ahora la casa blanca y la CIA están muy ocupadas en derrotar al fundamentalismo islámico que les ha resultado mucho mas letal y agresivo que el fantasma del comunismo. Esto ha resultado en una falta de atención a Latinoamérica que está permitiendo el florecimiento de la democracia. Chile, Brasil, México, Uruguay, Venezuela y Argentina han visto cambios democráticos inconcebibles en otros tiempos para bien o para mal. Guerrilleros urbanos, ahora septuagenarios como los Tupamaros utilizan las urnas y son elegidos para ver si pueden contrarrestrar las inequidades y las crisis de la utopía neoliberal. La apertura democrática ha permitido el regreso de intelectuales del exilio y el cuestionamiento de las dictaduras. Difícilmente se puede encontrar un ejemplo donde las recetas del fondo monetario internacional han fracasado mas que en la Argentina. La comuna de Paris, la guerra civil española y la revolución mexicana generaron arte y gráfica en particular que respondía a las necesidades políticas del momento. La rebelión argentina no es la excepción y de ella surge el Taller Popular de Serigrafía.

El TPS nació de la insurrección popular del 19 y del 20 de diciembre del 2001 en Buenos Aires. Fue fundado en la asamblea popular de San Telmo. Los miembros del grupo son: Diego Posadas, Mariela Scafati, Magdalena Jitrik, Guillermo Ueno, Catalina León, Julia Masvernat, Omar Lang, Pablo Rosales, Christian Wloch, Eduardo Arauz, Fernando Brizuela, Juani Neumann, Horacio Abram Lujan, Leo Rocco, Carolina Katz, Karina Granieri, Verónica Di Toro, Daniel Sanjurjo, Gonzalo Gomila, Ana di Toro. Estos artistas se han dedicado a intervenir con su gráfica el espacio público, las frecuentes manifestaciones y “piquetes” (tomas de la via pública por grupos de desocupados), la expropiación obrera de fábricas y posteriormente (¿por qué no?) la galería, el museo y hasta la boutique. Con bastidores de serigrafía se lanzan a la calle para imprimir “in situ” carteles, camisetas y cualquier superficie posible. Los proyectos responden al contexto y al momento directamente. Estos hacen referencia a marchas o incidentes específicos como el asesinato del piquetero Dario Santillán o la toma de la fábrica Bruckman por los obreros. Suelen ser sencillos y monócromos e incluyen dibujos, diagramas y ocasionalmente imágenes fotográficas. Con frecuencia interactuan con otras imágenes y textos al ser superpuestos en una especie de intervención situacionista cuando se imprimen sobre las playeras que lleva la gente que con frecuencia son de algún equipo de futból o tienen otra impresión previa. Las camisetas y las impresiones en general se convierten en reliquias y souvenirs de la participación política. Los piqueteros las usan y coleccionan como los roqueros hacen con las camisetas que adquieren en conciertos. Quién participa en estos eventos se convierte gratuitamente en portador y diseminador del mensaje. Las víctimas de la moda sin interés de ir a las marchas y con poder adquisitivo pueden comprar estos productos en boutiques o espacios de arte.

Históricamente la gráfica ha sido un medio ideal para reproducir masivamente mensajes dirigidos al amplio público de las calles. El Taller de Serigrafía Popular toma su nombre del Taller de Gráfica Popular que utilizó la litografía, la imprenta de tipos, el grabado en madera y principalmente en linóleo para imprimir volantes en el México posrevolucionario. Sin embargo la práctica colectiva y callejera tiene mas relación con la neográfica y el arte de los grupos (en particular del grupo Suma) que se dio en la ciudad de México en los años setenta. En esos años sucedió el exilio y la diáspora de artistas como Magdalena Jitrik que permite ahora este tipo de crospolinaziones transhemisféricas. Estéticamente los diseños del TPS tienen influencias tan dispares como el constructivismo sudamericano y el ruso, la gráfica del 68 (tanto la francesa como la mexicana) y el espiritú DIY (“do it yourself” [hazlo tu mismo]) del punk. Los textos y las imágenes suelen ser hechas a mano en contraste deliberado con el imperante diseño digital. Un ejemplo sería el dibujo del mapa de Argentina formado por los nombres de víctimas de la brutalidad policiaca recientes.

Actualmente las calles y el espacio público son el terreno de acción de artistas y diseñadores tanto populares como de supuesta vanguardia. Ex grafiteros como Shepard Fairey, Acamonchi y Toffer ahora diseñan carteles y calcomanías con los que marcan territorio como un fin en si mismo desde San Diego hasta Nueva York. El mismo Buenos Aires está cubierto de imágenes muy graciosas hechas con aerosól a través de esténciles. En Tijuana las camisetas, calcomanías, carteles y la música electrónica son los medios de expresión de una nueva subcultura que responde a su complicada realidad social de manera mas elíptica y con menos urgencia. Por otro lado gestos como el pasear una bola de plastilina en la calle o hacer marcas con el agua de un charco con una bicicleta son exportados de latinoamérica como arte pobre (realmente lo es) con exitoso oportunismo. Curadores y coleccionistas llenan con imaginación el vacío del significado negado de este pseudo conceptualismo domesticado, comodificable, cursi e inofensivo. Al hacerlo pretenden responder a la presión política de una realidad cultural a la que no se le puede seguir negando la existencia. Como los mejores corridos y el rap, el TPS ve como importante la creación de una memoria histórica y de un nuevo tipo de noticiero callejero. Nos recuerda que la práctica conceptual nació de la crítica a la economía de mercado y de la necesidad de vincular a la acción con las ideas. Sin embargo hay que notar que esta acción democrática y autogestiva se da a través de la producción e impresión de imágenes y a través del intercambio y la colección de objetos. La serigrafía en algún momento fue considerada un proceso industrial, impersonal, frio y masivo. Ahora en tiempos del internet y de propaganda política televisada esta resulta artesanal y de proyección mas limitada y particular. Digamos útil para el ejercicio creativo y una práctica artística colectiva.

Hay que tener cuidado con el arte porque de repente sigue vivo, tiene un público real, diverso y hasta puede servir para algo.









Apéndice: En los años setenta México recibió exiliados chilenos, uruguayos, argentinos, bolivianos, haitianos y demás como en los cuarenta lo hizo de españoles republicanos. A consecuencia de esto mi escuela primaria y la preparatoria se volvieron cosmopolitas e internacionales. Mi primera maestra de arte era una chilena llamada Eugenia a la que se le caían los dientes debido a los toques eléctricos que le dieron los militares en las encías.

Por lo tanto, viajar a Buenos Aires es de alguna forma un rencuentro con el México de los setentas y principios de los ochentas. El México en el que crecí y al que recuerdo.

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Monday, April 30, 2007

Anarquismo y Futbol



Legendario "Andorra Futbol Club" de la liga del colegio Madrid. Fotografía de Rogelio Villareal.

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